De ninguno seas muy compañero.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Las calabazas vacías hacen más ruido.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Cazador y cazado confían en Dios.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
La Cruz, la viña reluz.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
El burro adelante y la carga atrás.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
La palabra emitida no puede recogerse.
Estos son polvos de aquellos lodos.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Dan el ala para comerse la pechuga.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
La ruana no es para el primer aguacero
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
El joven armado y el viejo arrugado.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Haber muchos cocos por pelar.