Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
De ninguno seas muy compañero.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Mas vale viejo conocido que nuevo por conocer.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Cazador y cazado confían en Dios.
Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
A ratón con buen olfato, nunca lo sorprende el gato.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
Dar y quitar, derechito al infierno sin descansar.
En un altar deteriorado no se prenden velas.
La Cruz, la viña reluz.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
El burro adelante y la carga atrás.
Dan el ala para comerse la pechuga.
Variante: En Febrero busca la sombra el perro; a finales, que no a primeros.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
La palabra emitida no puede recogerse.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
La ruana no es para el primer aguacero
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
El joven armado y el viejo arrugado.
La alegría es gran medicina; pero no se vende en la botica.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Haber muchos cocos por pelar.
Vuelve a tu menester, que zapatero solías ser.
Ningún rencor es bueno.
Estos son polvos de aquellos lodos.
Un hombre es un hombre aunque sea un comino.