Donde hay gallo, no canta gallina.
El que llora su mal, no lo remedia
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
El borracho vendería los pantalones por beber.
Casa sin niños, tiesto sin flores.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
Allá van leyes, donde quieren reyes.
La suerte está echada.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Para San Antón, busca la perdiz al perdigón.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Es más listo que el hambre.
Calienta más el amor que mil fuegos
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El que muda de amo, muda de hado.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Hacer agua los dientes.
No hay que dejar escapar una oportunidad, que nunca va a presentares otra vez.
Mal se aviene el Don con el Turulaque.
Mano de santo cura como por encanto.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Si pones vides junto a caminos, perderás muchos racimos.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Loro viejo no aprende a hablar.
Quien empiece el juego que siga con él
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.