Buey suelto, rey muerto.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Renegad de viejo que no adivina.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
El mal caldo, hirviendo y soplando.
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
La verdad es de un solo color
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
La buena lectura, alivia la tristura.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
A cada puerta, su dueña.
Aprende llorando y reirás ganando.
Del árbol caído, todos hacen su asiento.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Dígale a x que me mande un poquito de teneteallá.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Espéjate para que veas cómo eres.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Para los Santos, nieves en los cantos.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
La alegría todo mal espanta
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Sigue los impulsos de tu corazón
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
La oración de los rectos en su gozo.