Tres españoles, cuatro opiniones.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Las armas las cargan el diablo.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Más vale sardina en plato, que una sirena en retrato.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
No hay mayor tontería que reñir.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Reniego de plática que acaban en daca.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Los ajos en Navidad, ni ácidos sin por sembrar.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
El viento y la marea no esperan a nadie.
A más beber, menos comer.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Todo pasa frente al tiempo, y nosotros creemos que es él el que pasa
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
A dos palabras tres porradas.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Pies fríos, corazón caliente.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
De la risa al duelo un pelo.
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Los ojos se fían de ellos mismos, las orejas de los demás.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Sucede en un instante lo que no sucede en un año
Descansa el corazón, contando su pasión.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Amistades y tejas, las más viejas.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.