Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Para el culo de una mujer y la mano de un barbero, siempre es Enero.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Obras vea yo; palabras, no.
Llámame gorrión y échame trigo.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Donde hubo pan migajas quedan.
Donde dije digo, digo Diego.
Estoy hasta las manos.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
Quien con hambre se acuesta, con pan sueña.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
Yernos y nueras, en las afueras.
Vino y amores, de viejo los mejores.
A donde va encuentra un problema
La práctica hace al maestro.
Nunca olvides tu casa.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Por San Isidro labrador, se va el frío y viene el sol.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Cuando la adversidad llama a tu puerta, todos los amigos están dormidos.
El pan ya comido enseguida se olvida.
De buena casa, buena brasa.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Al mal año, entra nadando.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Tiene Mayo la llave del año.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
A cada día su pesar y su esperanza.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.