Calle mojada, caja cerrada.
Ama al grado que quieras ser amado.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Donde no hay celos no hay amor.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Valentón y rufián, allá se van.
Más mamado que chupo de guardería.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
Noche toledana. (Irse de farra).
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Cuando llueve y hace sol, baila el perro y el pastor.
A cabellos enredados, piojos por descontado.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Bien que de Dios no viene, se deshace como la nieve.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
El invierno es el infierno de los míseros
El zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
Saco lleno no se dobla. Saco vacio no se para.
El que nace chicharra, muere cantando.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Más perdido que Adán el día de la madre.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Lo que a la sombra se urdiese, a la luz del día aparece.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
En Mayo crece el tallo.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.