Hombre refranero, maricón o pilonero.
Humo de hogar no empaña el cielo.
Amigo y vino deben de ser añejos.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El que rompe viejo, paga nuevo.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Escucha el viento... que inspira
Cuentas claras, amistades largas.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Cuando llueve y hace sol, andan las meigas por Ferrol.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Una vez al año, y ésa con daño.
No tienes dedos para el piano
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Oír como quien oye llover.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
La mujer buena, inapreciable prenda.
De buena semilla, buena cosecha.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Como turco en la neblina.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
Hasta los animales se fastidian.
Niebla en el valle, labrador a la calle.