De enero a enero, el dinero es del banquero.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Cuando el río suena es porque piedras trae
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
El hambre es una fea bestia
A las obras me remito.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Mañana será otro día.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
El mono sabe el palo al que trepa.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
No hay luna más clara que la de enero, ni amor más querido que el primero.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Cántaro roto para tiesto vale.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
El ojo del amo engorda el ganado.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Palabras de santo, uñas de gato.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Rey en mi casa soy, y a donde no me llaman, no voy.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
El que la sigue la consigue.
Felicidad de hoy, dolor de mañana
A donde vas bien. A donde más se tiene.
A barriga llena, corazón contento.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Mira hacia el sol, pero no des la espalda a la tormenta.
Las aguas de Abril todas caben en un barril; pero si el barril no tiene culo, se anegará medio mundo.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Amores y dolores quitan el sueño.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
A cada cajón, su aldabón.
Hoy por ti, mañana por mí
Caballo viejo no aprende trote nuevo.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Cambiarás de mesón, pero no de ladrón.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.