A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
La nieve es la cobija del agricultor.
Al bobo, múdale el juego.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El que apurado vive, apurado muere.
Si el padre es ajo y la madre cebolla, ¿cómo puede oler bien el hijo?
El hombre apercibido medio combatido.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Todo lo muy, es malo.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
A veces un veneno, para sacar otro es bueno.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
A gran culpa, suave comprensión.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Más vale bueno que mucho.
Más vale tender la mano que el cuello.
De oveja negra, borrego blanco.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
En la tardanza está el peligro.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Al que le pique, que se rasque.
Del gaznate para abajo, todo sopas de ajo.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Al hambre no hay pan negro.
Vencer no es vergonzoso
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
A la prima se le arrima y a la hermana con más ganas.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.