Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
La honestidad es un vestido de oro
Llegar y besar el santo.
Hay que dar para recibir.
A dos puyas no hay toro bravo.
Tras el buen comer, ajo.
Nadie regala nada a humo de pajas.
De grano en grano, se llena la gallina el buche.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Bien se puede creer, pues jura y no revienta.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Amor no sufre ausencia.
Más dura será la caída.
El vino por el color, el pan por el olor y todo por el sabor.
Dar con la puerta en la cara.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La democracia también genera hombres deshonestos
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
No importa que en el valle haya sombras, si en la montaña brilla el sol.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Incluso la piedra se rompe si el fuego es lo bastante fuerte.
Feo, pero con suerte.
El amor y los celos son compañeros.
Ni fea que enfade, ni hermosa que se codicie.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Cada altar tiene su cruz.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
El pájaro no se caga en el nido.
¿Con quién duerme Juana?. Con quien le da la gana.
Un ojo al gato y otro al garabato.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Haz favores y harás traidores.
Desde San Antón, una hora más de sol.
A quien te dice que te quiere más que tu mamá o papá, no le creas.
¡No perdió su mano Ernesto, pero las lleva en un cesto!.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Dicen que la educación se mama.
Al buen callar, llaman Santo.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.