Cabrito el de Marzo, cordero el de enero.
Fiesta sin comida, no es fiesta cumplida.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Dios castiga sin palo ni piedra
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
Amor y dolor son del mismo color.
En Marzo saca la cabeza el lagarto.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Quien tiene arte va por todas partes.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Cuando la desventura llama a la puerta se descubre que los amigos se han dormido
Perejil de Mayo, perejil de todo el año.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
La mujer y la vaca, con día para casa.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Quien se casa, casa quiere.
Amorosos juramentos, se los lleva el viento.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
El que necesita, te visita.
Donde hay amor, hay dolor.
Año tardío, año medio vacío.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
De tal colmena tal enjambre.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Valgan las llenas, por las vacías.
Quien no se arriesga no cruza el río
En mediado Noviembre, si no has sembrado, no siembres.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
Hierba mala nunca muere.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
No da un tajo ni en defensa propia.
¿Quién barbecha en Abril?, el labrador ruin.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos