En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Amor de dos, amor de Dios.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Buen amigo ni buen yerno se hallan presto.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
De vez en cuando la piedra perfora la piedra.
Si los hijos salen de casa, no es fácil reunirlos de nuevo.
Cada doblón acumulado ha sido diez veces rapiñado.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Caro compró el que rogó.
¡Chínchate un ojo!
Como se vive, se muere.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
No hay casa donde no haya su calla, calla.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
A fuer de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Pan tierno, casa con empeño.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
El que nace capacho, muere serón.
Este se mete como Juan por su casa.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Donde hay gallo, no canta gallina.
¿saldrá humo de una chimenea apagada?.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
El cerdo siempre busca el fango.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.