Gallina que canta ha puesto un huevo
Hay quienes ante el peligro se crecen.
La fruta madura se cae sola.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Los políticos son como los perros, solo entienden a periodicazos.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Año derecho, de la era al barbecho.
Nadie se muere dos veces.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
De ese infierno no salen chispas.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Uva a uva llenaba la vieja la cuba.
A la pereza persigue la pobreza.
Buena fama merece quien por su patria muere.
La vida no es senda de rosas.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
El que cuida la higuera, comerá de su fruto.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Al asno lerdo, arriero loco.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Dos no riñen si uno no quiere.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Burro cargado, busca camino.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Las naranjas de Teresa, puro bagazo y corteza.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Usted lea en su libro, que yo leo en el mío.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Mujer precavida vale por dos.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
A buen hambre, no hay pan duro.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Más es fuerte el amor y más se siente dolor
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
La flor no se conserva roja cien días.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.