Estar como un gallo en paté.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Aseada aunque sea jorobada.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
A misa, no se va con prisa.
Secreto entre mujeres, secreto no eres.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.
El corazón engaña a los viejos.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Más ordinario que yogurt de yuca.
El estreñido muere de cursos.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Chocolate que no tiñe, claro está
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Con tijeras propias y tela ajena, ¡qué bien se corta!.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Componte para el marido y no para el amigo.
Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.
Salud y pesetas salud completa.
El que no chilla, no mama.
Inútil como cenicero en moto.
Hasta el rabo, todo es toro.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
Casa compuesta, caja en la puerta.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
La lealtad se paga.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Son cáscaras del mismo palo.