Los cuernos duelen al salir, pero ayudan a vivir.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
A buen bosque vas por leña.
El tono afectuoso cautiva el oido.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
En la aldea, no hay melón malo ni mujer fea.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Con las piedras que me arrojan construyo mi hogar.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Se quedó sin el pan y sin la torta.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Desventuras y penas, a nadie le importan las ajenas.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
De desagradecidos está el infierno henchido.
Del bien al mal, no hay ni el canto de un real.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Ni calor hasta San Juan ni frío hasta Navidad.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Fruta prohibida, más apetecida.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Cada uno canta como quiere.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
Quien no llora, no mama!
Las botas del diablo no hacen ruido.
Un loco hace ciento.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Siempre que ha llovido ha escampado.
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Sayo que otro suda, poco dura.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Un "quizá" no dice nada.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
No hay medicina para el miedo.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
Con dinero en el bolsillo se es inteligente, atractivo, y además se canta bien.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Más vale odiado que olvidado.