Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Agua, viento y cuchilladas, desde la cama.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Buscar los tres pies al gato.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
El borriquito delante, para que no se espante.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Por San Blas, el besugo atrás.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Pretextos quiere la muerte para llevarse al enfermo.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Quien no sabe dar sabe recibir
El primer amor nunca se olvida
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Por miedo de pajarillos, no dejes de sembrar mijo.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Yegua cansada, prado halla.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Las cosas que no suceden en un año pueden suceder en una hora.
La falta de progreso significa retroceso.
Al descalabrado nunca le falta un trapo, que roto, que sano.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.