Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
A barbas honradas, honras colmadas.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Esto ya se está pasando de castaño a oscuro.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Bonitas palabras al más listo engañan.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
A gran chatera, gran pechera.
La muerte todas las cosas iguala.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Regostóse el asno a las berzas, no dejó verdes ni secas.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Quien cae no tiene amigos.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Tal para cual.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
¡Se nos creció el enano!
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Hazte la fama y échate a la cama.
La cabra siempre tira al monte.
En puerta y en puente nadie se siente.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
La reputación dura más que la vida.
Cada cual a lo suyo.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
No por mucho pan, es peor el año.
No existen desgracias razonables
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Por todas partes se va a Roma.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Los amantes que se pelean, se adoran
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.