Quien no sabe, no vale nada.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Vive y deja vivir.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
Bien canta Marta después de harta.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
Año de brevas, nunca lo veas.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Más vale mendrugo que tarugo.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Bodas largas, barajas nuevas.
Sacar las castañas del fuego.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
El arroz es el nervio de la guerra.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Pan ajeno, caro cuesta.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Todos los extremos son malos.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
El que ríe el último, ríe dos veces.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor