Fiate de Dios y no corras.
Fui a palacio, llegué bestia y regresé asno.
Abril lluvioso hace a Mayo hermoso.
Gota a gota, el agua es broca, que al fin horada la roca.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
En el camino deja que los tontos y los locos pasen primero.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Los ratones juegan cuando el gato está ausente.
A traidor, traidor y medio.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
El cornudo es el último que lo sabe.
Pronto y bien no hay quien.
Lo que no se empieza no se acaba.
Camina más una hormiga que un buey echado.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
Come poco y cena más poco, duerme en alto y vivirás.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
A hierro caliente, batir de repente.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Cuando el gato esta ausente, los ratones se divierten.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
Bebe el agua de tu fuente clara, y no busques la encenagada.
Carne en calceta, para quien la meta.
Cerco en la luna, agua en la laguna.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Hambre y sed, la mejor salsa para comer.
Variante: Al pot petit la bona confitura.
La comprensión siempre llega más tarde.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Una y no más Santo Tomás.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Cuando pica un gran pez, suelta la caña, no sea que te largues tras él.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Cuando el sol se pone cubierto, o lluvia o viento.
Ignorante y burro, todo es uno.
Te voy a dar más cera que la que arde.
No es lo mismo ser que haber sido.