La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Cada gusto cuesta un susto.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
A falta de trigo, venga centeno.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
Cuando se va lo bueno, se va lo malo.
Hijo mimado, hijo malcriado.
El inicio es la mitad de la tarea.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
El que regala bien vende, si el que recibe lo entiende.
El que nace postrero, llora primero.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Tras la fortuna guía el favor.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
El hombre que permanece en pie hace también el trabajo del hombre sentado
Cargos son cargas.
Desde San Pedro a San Miguel todos los culos cagan bien.
Nadie se hace rico dando.
Es tan chaparro que cuando se sienta en el suelo, le cuelgan los pies.
Con buena comida para tres, cuatro comen bien.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Quien solo vive, solo muere.
Una abeja no hace colmena.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
Para prosperar, madrugar.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Bellotas y castañas hacen malas hilancias.
Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
Agua encharcada, hervida después de colada.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Ser amable es ser invencible.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
La sal no dice de sí misma que es salada.
A quien espera, su bien llega.