Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
No te duermas entre las pajas.
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Gente de navaja, poco trabaja.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Para curar el mordisco, babitas del mismo "pizco".
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Más corre un galgo que un podenco.
Al que te quiera mal, cómele el pan, y al que te quiera bien, también.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
Hay quien las mata callando.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
En dinero o en querer, mejor que mañana ayer.
Boda y cofradía, no es para cada día.
A gran pecado, gran misericordia.
El corazón es un guía que los pies siguen
La verdad siempre sale a flote.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Las cosas lo que parecen.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
La vida es la novia de la muerte.
Al desganado, darle ajos.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Raras veces es mal año en campo bien sembrado.
Si quieres llegar a viejo, guarda la leche en tu pellejo.
Es más fácil cazar moscas con miel que con vinagre.
Atente al santo y no le reces.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
A falta de trigo, venga centeno.
Escarba la graja, mal para su casa.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.