El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
La peor pobreza es tener deudas.
Quien hace lo que puede, hace lo que debe.
Es más tonto que mandado hacer de encargo.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
El pimiento pequeño es más picante.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Un mal pequeño es un gran bien.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Cada gota que cae del cielo, tiene su sitio hecho.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
De una espina, nace una rosa.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Ajo dulce no hay.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Lo bello es difícil.
No hay boda sin doña Toda.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Sementera temprana, de cien una vana.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
El que no te conozca, que te compre.
No pongas a tu mejor amigo en la disyuntiva de tener que elegir entre ti y una cruz de caballero
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
Nadie se muere dos veces.
De día y con sol.
Del favor nace el ingrato.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Mujer pecosa, mujer candela.
Tú no serás amado si piensas nada más que en tí.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.