Compañía, ni con la cobija.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Llena o vacía, menos la quiero tuya que mía.
Mujer y sardiña, ni la mayor ni la más pequeniña.
Como buscar una aguja en un pajar.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Al hambre no hay pan negro.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
La mujer y la gata, son de quien las trata.
A burro negro, no le busques pelo blanco.
No tientes al diablo que lo veras venir.
El que más chifle, capador.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
El amor de lejos, es para los pendejos.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Habla directamente al corazón.
Yerro es ir de caza sin perro.
No hay duelo sin consuelo.
La mala vida acaba en mala muerte.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Nadie diga: de esta agua no bebere.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
A gana de comer, no hay mal pan.
Desde lejos te escribo, y desde cerca no te visito.
En enero, suda el fresno.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Cuando la partera es mala, le echan la culpa al niño.
Quien desparte lleva la peor parte.
De necios es huir de consejos.
Más se junta pidiendo que dando.
En mares serenos no se forman marineros buenos.
Sin pan y vino, Venus tiene frío.
Mano de hierro en guante de seda.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
La abundancia hace infelices a los ricos.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Desde pequeñito le amarga el culo al pepino.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Santo Tomé, ver y creer.
Al que come beleño, no le faltará sueño.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.