Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
Barbero, o loco o parlero.
El placer es víspera del pesar.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Hijo solo, hijo bobo.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Altramuces, cuando secos, amargos, y cuando mojados dulces.
El hambre aguza el ingenio.
Por donde pasa la aguja, pasa el hilo.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Mala yerba, mucho crece.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Tripas llevan piernas.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Donde aprietan, no chorrea.
Más alta que un pino y más tonta que un gorrino.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
El yerro encelado, medio perdonado.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
A tres azadonadas, sacar agua.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Los bienes son para remediar los males.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Te pido hojas y me traes ramas.
Quien a buen árbol se arrima, va un perro y se le mea encima.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
A su tiempo se cogen las uvas.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza