Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Por una alegría mil dolores
Amigo viejo y casa nueva
La Luna no es pan de horno
Cien gallinas en un corral cada una dice un cantar.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
A otro perro con ese hueso.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
Más ordinario que una monja en guayos.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
A fin de año, remienda tu paño.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
De casi no muere nadie.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Más ordinario que yogurt de yuca.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Morrocoy no sube palo ni que le pongan horqueta.
De higos a brevas, larga las lleva.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
A dos palabras tres porradas.
Buena vida si refrenas tu ira.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Si vas a la guerra, reza una vez; si vas al mar, reza dos, y si te vas a casar reza tres.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
No es lo mismo los palos de la reja que los pelos de la raja.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Dios, si da nieve, también da lana.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Deja al menos un huevo en el nido
Pastelero a tus pasteles.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
A falta de caballos, que troten los asnos.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Dios me dé contienda con quien me entienda.