Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Por puerta abierta ladrones entran.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Loro viejo no da la pata.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
El que paga mal, paga dos veces.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
De joven maromero y de viejo payaso.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
De ensalada, dos bocados y dejada.
De la panza sale la danza.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Siembra perejil en Mayo y lo tendrás todo el año.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Nadie sabe para quien trabaja.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Se dice el milagro pero no el santo.
Para que no se espante el borrico por delante.
Cosa muy querida, presto perdida.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Quien tiene pan y tocino, ¿a qué quiere pleitos con su vecino?.