Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Campo bien regado, campo preñado.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
Quien en un año quiere ser rico, al medio le ahorcan.
Por puerta abierta ladrones entran.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Más pica espuela de celos que de aceros.
Loro viejo no da la pata.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
El que paga mal, paga dos veces.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Perdona una vez; pero nunca tres.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
De la panza sale la danza.
De ensalada, dos bocados y dejada.
De joven maromero y de viejo payaso.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Para que no se espante el borrico por delante.
Siembra perejil en Mayo y lo tendrás todo el año.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Se dice el milagro pero no el santo.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Cosa muy querida, presto perdida.