Si sales a navegar, no te canse el preparar.
Loro viejo no da la pata.
Repara en la casa ajena, y hallarás chica tu pena.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Por puerta abierta ladrones entran.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Campo bien regado, campo preñado.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Más pica espuela de celos que de aceros.
A quien pasea con malas juntas, no le faltan problemas.
El que paga mal, paga dos veces.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Perdona una vez; pero nunca tres.
De joven maromero y de viejo payaso.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
De la panza sale la danza.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Las llamas se elevan más cuando cada uno les echa leña.
Nadie sabe para quien trabaja.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Para que no se espante el borrico por delante.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Se dice el milagro pero no el santo.
Siembra perejil en Mayo y lo tendrás todo el año.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
El año de la sierra, no lo traiga Dios a la tierra.
Sin penas, todas las cosas son buenas.