Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Si quieres llegar rápido, camina solo; si quieres llegar lejos, camina acompañado.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta.
La leche cocida, tres veces subida.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
El que siembra, cosecha.
El que las sabe, las tañe.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Moza ventanera, o puta o pedorrera.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Hace un frío que se hielan las palabras.
El gorrión, a pesar de su pequeñez, tiene todas las vísceras.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Si un árbol cae, plantas otro.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Ser capaz es ser útil, ser incapaz es ser algo menos.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
Quien hace malas, barrunta largas.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Buenas cartas a veces pierden.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.