Hay ojos que de legañas se enamoran.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Voy a ir hacer un mandado.
Quien mucho da mucho recibe.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Novia llorosa, sonriente esposa, novia sonriente, llorosa esposa.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
El sol de enero, poco duradero.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Valentón y rufián, allá se van.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Lo barato, sale caro.
El relajo es dulce después del trabajo.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
En apagando el candil, guapas y feas van por el mismo carril.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
El río, por donde suena se vadea.
No hay mejor condimento que el hambre.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Decir y hacer pocas veces juntos se ven.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Hasta que no pase San urbano, no te vistas de verano.
Cuanto más primos, más adentro.
Dos capitanes hunden el barco.
De buena semilla, buena cosecha.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
El gorrino y la mujer, acertar y no escoger.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
A dos días buenos, cientos de duelos.