Entre pitos y flautas.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Soñar no cuesta nada.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Gallina que canta ha puesto un huevo
Del tronco caído todos hacen leña.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
El ceremonial es el humo de la amistad
Nunca sopla viento favorable para el marino que no sabe en qué puerto fondear.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
El amor es ciego.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
Un centímetro delante nuestro es completa oscuridad.
Del reir viene el gemir.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
No juzgues el barco desde tierra
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
El que siembra, cosecha.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Cambiar de opinión es de sabios.
Cree el fraile que todos son de su aire.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
El amor de los asnos entra a coces y bocados.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
En Febrero, sale la lagartija del agujero.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.
Más bien libre en el extranjero que ser un esclavo de regreso en casa.
Donde buena olla se quiebra, buena cobertera queda.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.