En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
A buenas horas, mangas verdes
Los amores se van, los dolores se quedan.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Ave por ave, el carnero si volare.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Bodas largas, barajas nuevas.
Árbol que no da frutos, pide sustituto.
No hay que pedirle peras al olmo.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Llanero no bebe caldo ni pregunta por camino.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Atender y entender para aprender.
Dar una fría y otra caliente.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Más vale dolor de brazo, pero no de corazón.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Mal largo, muerte al cabo.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Cuando nos aman, señoras nos llaman; cuando nos tienen, ya no nos quieren.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Lo escaso es siempre lo más bello.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Moza franca, bien juega el anca.
Como lo de aquí para allá es subida, lo de alla para acá es bajada.
Al espantado, la sombra le basta.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Lo que haces, encuentras.
El que la hace riendo, la paga llorando.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
El que a hierro mata , a hierro muere.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Los amigos de los buenos tiempos son como los gatos callejeros