Los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda estarán.
Pase mayo, y pase pardo.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
Asno que entra en dehesa ajena, volverá cargado de caleña.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Para cerdos, buenas son bellotas.
Casado a los cincuenta, no llegarás a los sesenta.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
Campo florido, campo perdido.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
No se va más lejos cuando se cambia de camino todos los días.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
De Navidad a San Juan, año cabal.
Las obras, con las sobras.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
A la rana no le gusta que se sepa que fue renacuajo
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
No habiendo lomo, de todo como.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Confía en lo que ves
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Día vendrá que tenga peras mi peral.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
La oración de los rectos en su gozo.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Por lo que uno tira, otro suspira.
Cada malo tiene su peor.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
Ave por ave, el carnero si volare.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.