Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
La ambición mató al ratón.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Si quieres un día bueno: hazte la barba; un mes bueno: mata puerco; un año bueno: cásate; un siempre bueno: hazte clérigo.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Frio, frio, como el agua del rio.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
La vida es una sorpresa continua
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
A mucho vino, poco tino.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Año nuevo vida nueva.
Cuidado, que el diablo es puerco.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Quien en Agosto ara, riqueza prepara.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
De veinte a sesenta, cornamenta.
El triunfo de los crueles es breve
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Tal padre, tal hijo.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Mira antes de saltar.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Me dejó como la guayabera.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
A la fuerza, ni la comida es buena.
La confianza da asco
La abuela que no guardo leña en abril, no supo vivir.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.