Ávila, santos y cantos.
Boda buena, boda mala, el martes en tu casa.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Del agua mansa líbreme Dios que de la brava me libro yo.
La esperanza es lo último que se pierde.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Abrojos, abren ojos.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Tranquilidad viene de tranca.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
A quien presta nada le resta.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Triste de la casa donde la gallina canta y el gallo calla.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Chivo que se devuelve se esnuca.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Necio que sabe latín, doble rocín.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
La mujer buena, leal y con decoro, es un tesoro.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
Al erizo, Dios le hizo.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Frío por Navidad; calor desde San Juan.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Aire gallego, escoba del cielo.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
No necesito tecomates para nadar.
A enemigo que huye, puente de plata.
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.