La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Beneficios son cadenas de obligación.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Galga salida, a liebre parida.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
En viniendo el perdigón pierde la trucha sazón.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Suelo mojado, cajón seco.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
A quien has acallado no le hagas llorar.
Creer a pie juntillas.
En pedregal no siembres cereal.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
Ama y guarda. Amanecerá y veremos.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Nunca falta de que reírse.
Lo inútil siempre es caro, aunque cueste barato.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Fingir ruido por venir a partido.
Antes doblar que quebrar.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Entra, bebe, paga y vete.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Cuando al burro le ponen don, ya no le pega albarda.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Con solo honra no se pone olla.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Cuanto más se ama menos se conoce
Quien de paja su casa ha hecho, témale al fuego.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Caridad con trompeta, no me peta.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
El Diablo no se harta de romper suelas.
Un suspiro es poco alivio.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".