A casa de tu hermana, una vez a la semana.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
Beber, hasta la hez.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Quien tiene candela, jamás se congela.
De padres asientos, hijos taburetes.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
El muchacho que es llorón y tú que me lo pellizcas.
La carne sobre el hueso relumbra como un espejo.
Más perdido que perro en misa.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Desbarata hasta un balín.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
La buena mula en el establo se vende.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
Más ordinario que un moco en una corbata.
Quien de verde se viste bonita se cree.
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
Pan de trigo, aceite de olivo y de la parra el vino.
Ayatola no me toques la pirola.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Échate este trompo a la uña.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Qué buenos semos, mientras comemos.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor