Como es el mesón, así los huéspedes son.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
A cada rey su trono.
Tanto le alabas que nunca acabas.
El Rey es poco para su porquero.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Condición de buen amigo, condición de buen vino.
Meterse en la boca del lobo.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Dar un cuarto al pregonero.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Quien pisa con suavidad va lejos. Proverbio Irlandés
A quien tiene escopeta, guitarra, reloj y mujer, nunca le falta un trasto que componer.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Untar la carreta para que no chirrié.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
El tiempo es oro.
Tan cabrón se es con un cuerno como con dos.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Cuando el sol no asoma en casa, el doctor viene a la casa.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Sin pito y sin flauta.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
En los nidos de antaño, no hay pájaros de hogaño.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
El día dos de Febrero, cayó la rata en el puchero.
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
El que come y canta algún sentido le falta.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Burro empinado, por hombres es contado.
Seca la garganta, ni habla ni canta.
Calle mojada, caja cerrada.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
La desgracia de un loco es dar con otro.