Quien se quiera matar, que coma coles por San Juan.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
De cuero ajeno, correas largas.
Empieza la tarea y luego termínala.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Burla pesada, en veras acaba.
Juramento, juro y miento.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Ni llueca eches que pollos saques.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Para el pan ralo, no hay año malo.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Después de la risa viene el llanto.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Este dicho lo dijo Valentín y ni cuenta me di.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Pan tierno, casa con empeño.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Lo dicho, dicho está.
A cada día su pesar y su esperanza.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
De descansar, nadie murió jamás.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Virgo y mocedad no vuelven nunca cuando se van.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Es más fea que una noche oscura.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
La muerte todo lo ataja.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Libro prestado, libro perdido.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.