Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Las gaviotas, mientras más viejas más locas.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
O al puente o al vado, si no hemos de pasar a nado.
Piedra que rueda no hace montón.
Puedes salir herido, pero es la única forma de vivir la vida realmente.
Años nones son los peores.
Es propio de los pensamientos profundos el parecer simples, tanto que uno cree haberlos pensado él mismo
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
Debajo de la base de la lámpara está oscuro.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
A la que sabes mueras, y sabía hacer saetas.
Habla de tu pueblo y hablaras del mundo.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
El caballo viejo conoce bien el camino.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
El que fía, o pierde o porfía.
Decir, me pesó; callar, no.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
Alacena de dos llaves, la una entra cuando la otra sale.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Es agua derramada.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
No hay viudita sin duelo, ni triste in consuelo.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
No serán novillas, si tienen criadillas.
Cada raposa mira por su cola.