Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Blanco hielo, es de lluvia mensajero.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Jugar a dos barajas.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Bienes y males, a la cara salen.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Cada raposa mira por su cola.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Mal se juzga al caballo desde la silla
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Quien hace malas, barrunta largas.
Cada uno canta como quiere.
No es quejido, sino que jode.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Cada cual decía del amor que tenía.
No coma cuento coma carne.
Camino malo se anda ligero.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Si la manga no es amplia no ondea
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
A caballo que se empaca, dale estaca.