Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Cada raposa mira por su cola.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Alábate pollo que mañana serás gallo.
Jugar a dos barajas.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
Del pollo en enero, hasta las plumas valen dinero.
Las cartas que una mujer desea recibir de un hombre son aquellas que él no debería escribir jamás.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Mal se juzga al caballo desde la silla
Mientras haya montes verdes, no hay por qué inquietarse por la leña.
Frío en el invierno y calor en el verano, eso es lo sano.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Quien hace malas, barrunta largas.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Bienes y males, a la cara salen.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Cada cual decía del amor que tenía.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
No coma cuento coma carne.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
No es quejido, sino que jode.
Si la manga no es amplia no ondea
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Cada uno canta como quiere.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Camino malo se anda ligero.
Muerte que me has deseñado, salud me has asegurado.
A caballo que se empaca, dale estaca.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Mal me quieren las comadres, porque les digo verdades; mal me quieren las vecinas, porque les digo mentiras.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.