Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Más vale callar que con borrico hablar.
Para abril, de un grano salen mil.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Cuando la alegría a la sala llega, el pesar esta subiendo las escaleras.
Al desdén con el desdén.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
No es la vaca que grita más fuerte la que da más leche.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
El que mucho escoge poco coge.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Contigo me entierren, que me entiendes.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Después de la tempestad, viene la calma.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
La mentira de un niño es como un pez muerto, siempre sale a la superficie.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Piensa la araña que todos son de su maña.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Relámpago al oriente, agua al día siguiente.
Las espinacas son la escoba del estómago.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Por San Miguel trisca la nuez, y la manzana después.
Ara bien y cogerás trigo.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
El hable es plata, el silencio es oro.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Amor con hambre, no dura.