Niño mimado, niño mal educado.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Donde pan comes migas quedan.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Jugar a las cartas vistas.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Cuando la fiebre declina, tiempo propicio de dar quina.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
El espejo y la amistad siempre dicen la verdad.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
La intención hace la acción
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Cuando hago la escobada, nadie entra en mi morada.
El buen paño dentro del arca se vende.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
El nuevo paga novicial.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Todavía aguas corren profundamente.
Abrojos, abren ojos.
En Octubre, la oveja cubre.
Las campanas se conocen por el son y las mujeres por la voz.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
Quien no enseña a su hijo un arte útil, le enseña a robar.
La que no baile, de la boda se marche.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro