Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Tronar como un arpa vieja.
El follo del santo, no hiede tanto.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
Dale un golpe a todas las plantas y ninguna caerá
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
La que de comer con su marido rehusa, no está en ayunas.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Más fea que una patada en la canilla.
El can en Agosto, a su amo, vuelve el rostro.
Después de la resaca viene la pleamar.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Hay quien tiene cabeza pero no tiene gorra para ponerse, y hay quien tiene gorra pero no tiene cabeza.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
Garbanzos y judías, hacen buena compañía.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
Los recuerdos buenos duran mucho tiempo, los malos mucho mas.
A buenas horas, mangas verdes
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
Da Dios el frío conforme al vestido.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Convertir las lanzas y escudos en jades y telas.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
Confía en lo que ves
No hay don sin din.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Lo barato, sale caro.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.