Más vale remiendo feo que agujero hermoso.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
Que mañana hay misa para los sordos.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
A ave de paso, cañazo.
Hasta la reina, necesita de su vecina.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
El mismo martillo que rompe el cristal forja el acero.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Domingo, domingo, día de pingo.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Amor y vino, sin desatino.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Del lobo un pelo.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Pan, uvas y queso; saben a beso.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
La cabra siempre tira al monte.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Todo es según el cristal con que se mira.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Al mal paso, darle prisa.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
El relajo es dulce después del trabajo.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Un "quizá" ni ata ni desata.
Cada dueño tiene su sueño.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
A barbas honradas, honras colmadas.