Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
Por la plata baila el mono.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Leche y vino, veneno fino.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Pascua pasada, el martes a casa.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Cuando el sol se da la vuelta, a la mañana siguiente el agua llega a los pies
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
No hay nada más caro que lo regalado.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Malas nuevas, como el rayo llegan.
En el país de las palmeras se alimenta el asno de dátiles.
Otra de esas y me subo el cierre.[relevancia dudosa]
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
En tiempo de campaña, apaña.
A veces el amor perfecto llega con el primer nieto.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Solano, ni en invierno ni en verano.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Una abeja vale más que mil moscas
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Se no San Martiño non matas cocho ou año, coa fame levarate o diaño (Si en Noviembre no matas cerdo o cordero, de hambre te llevará el demonio).
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
El que no cojea, renquea.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Dichosos los ojos que te ven.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.