Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
La carne en el techo y el hambre en el pecho.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
Putas y frailes andan a pares.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
La nieve es la cobija del agricultor.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Mal huye quien a casa torna.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Las prendas de ropa son alas.
Una familia unida come del mismo plato.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
El tiempo lo arregla todo
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
A heredad vieja, heredero nuevo.
Cuando fui nuera, nunca tuve buena suegra, y cuando fui suegra nunca tuve nuera.
El mirón, ¡chitón!.
Infierno y gloria, dos nombres en discordia.
Hablar en plata blanca.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
Más sabe el necio en su casa que el sabio en la extraña.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Solo ves el árbol y no el bosque.
Un ruin ido, otro venido.
Un buen caballo viejo encerrado en el establo aún aspira a galopar mil li.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
La noche para pensar, el día para obrar.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
A las diez en la cama estés.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.