Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
A las diez en la cama estés.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
Iglesia, o mar, o casa real.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
La noche para pensar, el día para obrar.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Acá como allá, y allá como acá.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
Don sin Din, gilipollas en latín.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Cada gallina a su gallinero.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Que sabe el chancho de pasteles.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Hambre, frío y cochino hacen gran ruido.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Mejor prevenir que lamentar.
La novedad de hoy es lo antiguo de mañana.
Si las paredes hablaran.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
El corazón engaña a los viejos.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino solo sobre la ajena.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
Esta como las agujas pendiendo de un hilo.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
De donde vino el asno vendrá la albarda.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.