Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
El futuro brota del presente, que tiene su semilla en el pasado.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
A casa de tu tía, más no cada día.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
El mono sabe el palo al que trepa.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
A mal viento va esta parva.
El que en verano no trilla, en invierno no come.
La mentira sale por la punta de la nariz.
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Vino mezclado, vino endiablado.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
A bestia loca, recuero modorro.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Río cruzado, santo olvidado.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Al cuco no cuques y al ladrón no hurtes.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
El que mucho promete, poco cumple.
A la de tres va la vencida.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
El día de San Bernabé dijo el sol: aquí estaré.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
El amor y el reloj locos son.
Del ahogado, el sombrero.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
En toda casa hay muchas mudanzas.