Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Cuando de cada ocho marineros siete son timoneles, el navío termina yéndose a pique.
Con leña prometida no se calienta la casa.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
La distancia hace a las montañas más azules.
Limpia tu moco, y no harás poco.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
La gente joven dice lo que hace, la gente vieja dice lo que hizo, y los tontos lo que les gustaría hacer.
El amor enseña a los asnos a bailar
La fantasía es más veloz que el viento
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Yernos y nueras, en las afueras.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
No hay alegría sin aburrimiento
No entra en misa la campana, y a todos llama.
El dolor embellece al cangrejo.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Pescador de anzuelo, a su casa vuelve con duelo.
Alforjas llenas quitan las penas.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
No le pidas peras al olmo.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Cuervos vienen, carne huelen.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
No siempre huye el que vuelve la espalda
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Reloj y campana, muerto mañana.
¡Qué buenas sois mis vecinas!, pero me faltan tres gallinas.
El agua tiene babosas.
Come y bebe, que la vida es breve.